Cuidarse y controlarse se parecen por fuera, pero no son lo mismo por dentro. Uno suma salud y tranquilidad; el otro va restando libertad, aunque empiece con una buena intención. Esta herramienta te ayuda a reconocer, con calma y sin juicio, en qué punto está tu relación con la comida.
No es casual que cueste distinguirlos: más del 85 % de quienes cuidan su alimentación lo hacen por motivos estéticos y menos del 15 % por salud. Y se estima que entre el 22 % y el 30 % de adolescentes y jóvenes en España conviven con una conducta alimentaria desordenada, muchas veces sin saberlo y bajo la apariencia de “comer sano”.
Responde a las 7 preguntas siguientes con sinceridad. No hay respuestas correctas ni incorrectas, y no se guarda nada de lo que respondas.
1 de 7
Reconocerte en alguna señal aislada no es motivo de alarma: le pasa a casi todo el mundo en algún momento. Lo valioso es saber en qué fijarte para seguir cuidándote a tiempo.
Si has llegado hasta aquí, ya estás haciendo algo importante: mirarlo de frente.
No es un diagnóstico: es información. Cuanto antes se identifica, más fácil es recuperar el equilibrio y la tranquilidad con la comida. Si quieres, podemos verlo juntas.
No estás exagerando y no estás sola. Lo que sientes es real y tiene explicación.
Merece una valoración que mire tanto tus análisis como lo que te está diciendo tu cuerpo, sin juzgarte y sin etiquetas. No tienes que tenerlo todo claro para dar el primer paso.
Reconocerte en varias señales no es un diagnóstico. Es información.
Este test es orientativo y no sustituye una valoración médica individual.
Verte reflejada en varias de estas señales no significa que “tengas” nada ni que hayas hecho algo mal. Significa que tu cuerpo y tu mente llevan un tiempo pidiendo que las escuches. La buena noticia es que, cuanto antes se mira, más sencillo es reencontrar el equilibrio.
Como médico con visión integrativa, acompaño a personas que quieren reparar su relación con la comida y las secuelas físicas que a veces deja —digestión, energía, hormonas, regla, descanso—, sin juzgarlas y sin reducirlas a un diagnóstico. Si te apetece hablarlo, puedes reservar una primera consulta o escribirme por WhatsApp.